lunes, 18 de enero de 2010



¿Sabes a dónde van las palabras que no se dijeron? ¿a dónde va lo que quieres hacer y no haces? ¿a dónde va lo que quieres decir y no dices? ¿a dónde va lo que no te permitiste sentir? Nos gustaría que lo que no decimos caiga en el olvido, pero, lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, nos llena el alma de gritos mudos. Lo que no decimos se transforma en insomnio, en dolor de garganta. Lo que no decimos se transforma en nostalgia, en destiempo. Lo que no decimos se transforma en debe, en deuda, en asignatura pendiente. Las palabras que no decimos se transforman en insatisfacción, en tristeza, en frustración. Lo que no decimos no muere, nos mata. Lo que no decimos se transforma en trauma, en veneno que mata el alma. Lo que no decís te encierra en el pasado. Lo que no decimos se transforma en herida abierta.
No hay manual que sirva que para el olvido. Creo que el olvido es simplemente imposible .Uno podrá recordar con menor intensidad, pero jamás olvidar aquello que esta almacenado en nuestro cerebro y en nuestro corazón, que quedo registrado como una fotografía indeleble, podrá tornarse amarillenta con el paso del tiempo, pero seguirá estando en el archivo. U.U

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